lunes, 3 de febrero de 2014

La ley no escrita de la vida



Desde que entré a la cocina, el mundo laboral me ha mostrado mucho, leyendo La ley no escrita de la oficina como que terminó de implosionar en mi algo que mueve mi fibra más interna y que necesito sacar pa' afuera. El tema es el individualismo asqueroso en el que el ser humano basa su vida hoy por hoy y precisamente el mundo laboral me ha mostrado ese lado, el más mierda del ser humano. Debo hacer un mea culpa, que es más bien un mea culpa indirecto, hasta mis 25 años tuve la suerte de rodearme sólo de gente buena onda, con buenas intenciones, personas consideradas, que sumaron con cosas muy positivas a mi vida. A su vez la falta de adversidad ha hecho que me cueste un mundo procesar este otro mundo que no conocía, el de personas individualistas, cahuineras, arrogantes, demasiado ególatras, maricones sonrientes que te dicen una cosa y después hacen otra. Yo Carmen Muñoz me declaro súper poco preparada para lidiar con estos personajes ya que no los comprendo y para que yo logre procesar algo necesito entenderlo y mi yo más interno es un poco obstinado respecto a esto y se cierra. Con el tiempo he aprendido a darme cuenta que no hay que calentarse la cabeza por huevadas y que no es necesario entender todo en la vida, que a veces hay que dar vuelta la página sin entender porque o si no no la vas a dar vuelta nunca. Si quiero lidiar de mejor manera con estas personas necesito que me importen menos algunas cosas, necesito bajarle el perfil a ciertas acciones, decires y caritas que para mi son una patá en la wata. 

Otra cosa que me pasa respecto a esto es que a veces me he encontrado con personas que son egoístas, o desconsideradas, pero yo sigo siendo buena onda con ellos, y en ocasiones me siento weona y me digo por qué chucha soy simpática con éste weon, por qué me preocupo si se siente mal o bien si mañana mismo yo puedo necesitar algo o puedo tener algún problema o puedo equivocarme y a él o ella le va a importar un carajo. Entonces entro en el dilema si es necesario que me vuelva más dura y más perra en la vida, y si debo empezar a cambiar mis reacciones innatas, pero encuentro que no es justo que conocer a gente mierda me enseñe a convertirme en una persona más indiferente, más individualista, yo no quiero ser menos persona, yo no quiero poner otras cosas antes en mi orden de prioridades que ser persona, que ser buena persona. Y me leo, y me pienso y me siento muy ingenua, pero que me importe menos el de al lado no me acomoda.



Sé que hay algo que está en mi, y en ningún otro lado, ligado a este tema que tengo que resolver, pero aún no llego bien a esa pieza que debo mover, porque tengo claro que el único cambio o cambios que puedan llegar a ocurrir respecto a esto que mueve mi fibra lo tengo que hacer yo, para que me duela menos, para perder menos tiempo en sentir pena, rabia, desilusión. A la vez el hecho de encontrarme con gente penca en la vida, y que me haya afectado tanto, hizo nacer en mi la necesidad de nunca dejar de observarme porque es súper fácil mirar la paja en el ojo ajeno y pasar por alto cuando uno mismo es mierda y responde mal, es pre juicioso o es desconsiderado de cualquier manera.

A veces mis sentimientos y pensamientos me asustan, a veces me enorgullecen, a veces me pesan, creo que la magia está en encontrar un equilibrio, equilibrio que hoy estudio y busco para estar en paz conmigo y con mi entorno. 

1 comentario:

  1. No creo que tu seas la que está mal, el mundo esta lleno de malas personas, sin embrago hay algunas pocas que valen la pena.

    Saludos.

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